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sábado, 4 de abril de 2009

El Vaticano considera insuficientes las excusas del obispo Williamson

El prelado que minimizó el Holocausto nazi y se retractó después pidiendo disculpas no ha encontrado el beneplácito de la Santa Sede

El obispo “lefebvriano” Richard Williamson hizo pública el pasado jueves, 26 de febrero, una declaración por la que pedía perdón a la Iglesia y a las víctimas y sus familiares del Holocausto por el daño causado por sus manifestaciones. La Santa Sede ha considerado “insuficientes” las excusas por no responder “a las exigencias establecidas”.hola

El padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Información de la Santa Sede, manifestó en rueda de prensa que “la declaración del obispo no parece que respete las condiciones establecidas en la nota de la secretaría de Estado del 4 de febrero de 2009”, según la cual Willamson tendría “que tomar de modo absolutamente inequívoco y público distancias a sus posturas sobre la Shoá”.

Asimismo, Lombardi constata que la declaración pública no se trata de “una carta dirigida al Santo Padre o a la Comisión Ecclesia Dei” y que es “genérica y equívoca”.
Williamson manifestaba en su declaración que tanto “el Santo Padre”, así como “el obispo Bernard Fellay”, le habían pedido “que reconsidere las declaraciones que hice en un canal de televisión de Suecia hace cuatro meses, pues sus consecuencias han sido muy fuertes”.
“Observando estas consecuencias, puedo decir verdaderamente que lamento el haber hecho estas declaraciones”, añadía Williamson “y que si hubiera sabido con antelación todo el daño y las heridas que han provocado, especialmente a la Iglesia, pero también a los supervivientes y seres queridos de las víctimas de la injusticia bajo el Tercer Reich, no las hubiera hecho”.

La propia comunidad judía en Alemania criticó duramente las disculpas del prelado por considerarlas insuficientes y claramente ambiguas.

La polémica entrevista de Williamson

El canal público sueco Svt difundió la polémica entrevista con Williamson el 21 de enero pasado, el mismo día que el Papa Benedicto XVI firmaba el decreto de levantamiento de las excomuniones a él y a otros cuatro obispos seguidores de Marcel Lefebvre ordenados ilícitamente por el propio Lefebvre en 1988.

Forum Libertas analizó entonces los puntos del levantamiento de la excomunión que pueden leerse aquí.

Fellay advierte a Williamson

El superior de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X a la que pertenece Williamson, Bernard Fellay, advirtió al prelado en una entrevista al semanario ‘Der Spiegel’ que se le expulsará “si vuelve a negar el Holocausto”.
Por otro lado Fellay sugirió a Williamson “que guarde silencio” y desaparezca de la vida pública por “un buen tiempo”. El prefecto valoró positivamente la sinceridad de las palabras de Williamson en su comunicado aunque consideró que su formulación podría haber sido “mejor”.

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miércoles, 13 de agosto de 2008

Paulo VI y Atenagoras I - Declaración conjunta


La declaración conjunta de S. S. Pablo VI y de S. S. el Patriarca Atenágoras I

fue leída en francés en la sesión pública conciliar del 7 de diciembre y al mismo tiempo

en el Fanar del Patriarcado de Constantinopla.


Llenos de agradecimiento hacia Dios por la gracia que, en su misericordia les otorgó de encontrarse fraternalmente en los sagrados lugares en los que, por la muerte y la resurrección de Cristo, se consumó el misterio de nuestra salvación y por la efusión del Espíritu Santo, nació la Iglesia, el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I, no han olvidado el proyecto que cada uno por su parte concibió en aquella ocasión de no omitir en adelante gesto alguno de los que inspira la caridad y que sean capaces de facilitar el desarrollo de las relaciones fraternales entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla, inauguradas en esa ocasión. Están persuadidos de que de esta forma responden al llamamiento de la gracia divina que mueve hoy a la Iglesia Católica Romana y a la Iglesia Ortodoxa y a todos los cristianos a superar sus diferencias a fin de ser de nuevo "uno" como el Señor Jesús lo pidió para ellos a su Padre.

Entre los obstáculos que entorpecen el desarrollo de estas relaciones fraternales de confianza y estima figura el recuerdo de las decisiones, actos e incidentes penosos que desembocaron en 1054, en la sentencia de excomunión pronunciada contra el patriarca Miguel Cerulario y otras dos personalidades por los legados de la sede romana, presididos por el Cardenal Humberto, legados que fueron a su vez objeto de una sentencia análoga por parte del patriarca y el sínodo constantinopolitano.

No se puede hacer que estos acontecimientos no hayan sido lo que fueron en este período particularmente agitado de la historia. Pero hoy, cuando se ha emitido sobre ellos un juicio más sereno y justo, es importante reconocer los excesos con que han sido enturbiados y que han dado lugar ulteriormente a consecuencias que, en la medida en que nos es posible juzgar de ello, superaron las intenciones y previsiones de sus autores, cuyas censuras se referían a las personas en cuestión y no a las Iglesias y no pretendían romper la comunión eclesiástica entre las sedes de Roma y Constantinopla.

Por eso, el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I y su Sínodo, seguros de expresar el deseo común de justicia y el sentimiento unánime de caridad de sus fieles y recordando el precepto del Señor: "Cuando presentas tu ofrenda en el altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano" (Mt. 5, 23-24), declaran de común acuerdo:

LAMENTAR LAS PALABRAS OFENSIVAS, LOS REPROCHES INFUNDADOS Y LOS GESTOS CONDENABLES

que de una y otra parte caracterizaron a acompañaron los tristes acontecimientos de aquella época.

Lamentar igualmente y borrar de la memoria y de la Iglesia

las sentencias de excomunión que les siguieron y cuyo recuerdo actúa hasta nuestros días como un obstáculo al acercamiento en la caridad relegándolas al olvido.

Deplorar, finalmente, los lamentables precedentes y los acontecimientos ulteriores que, bajo la influencia de diferentes factores, entre los cuales han contado la incomprensión y la desconfianza mutua, llevaron finalmente a la ruptura efectiva de la comunión eclesiástica.

El Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I con su Sínodo son conscientes de que este gesto de justicia y perdón recíproco no puede bastar para poner fin a las diferencias antiguas o más recientes que subsisten entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla y que, por la acción del Espíritu Santo, serán superadas gracias a la purificación de los corazones, al hecho de deplorar los errores históricos y una voluntad eficaz de llegar a una inteligencia y una expresión común de la fe apostólica y de sus exigencias.

Sin embargo, al realizar este gesto, esperan sea grato a Dios, pronto a perdonarnos cuando nos perdonamos los unos a los otros y esperan igualmente que sea apreciado por todo el mundo cristiano, pero sobre todo por el conjunto de la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa, como la expresión de una sincera voluntad común de reconciliación y como una invitación a proseguir con espíritu de confianza, de estima y de caridad mutuas, el diálogo que no lleve con la ayuda de dios a vivir de nuevo para el mayor bien de las almas y el advenimiento del Reino de Dios, en la plena comunión de fe, de concordia fraterna y de vida sacramental que existió entre ellas a lo largo del primer milenio de la vida de la Iglesia.

7 de Diciembre de 1965